Patricia Buendía, Senior Business Development Consultant de Wyser para Equipos & Talento

Una de las tendencias actuales en la gestión de personas es la necesidad de trabajar con modelos organizativos flexibles que se adapten a los retos del negocio, a pesar de que algunas nuevas medidas laborales, como el nuevo decreto ley aprobado por el consejo de ministros, quieren cambiar el escenario profesional. Adaptarse al registro obligatorio de entrada y salida en el trabajo supone aceptar la vuelta de un sistema decimonónico de control y gestión que generará más “presentismo” y que va contra los nuevos modelos de actividad, productividad, flexibilidad laboral, meritocracia y consecución de resultados.

En Wyser apostamos por la flexibilidad laboral bajo la filosofía de que lo que es bueno para los trabajadores es bueno para la empresa. Medidas que favorecen el bienestar y la salud son necesarias para alcanzar nuestro objetivo: lograr que nuestros profesionales disfruten realizando su trabajo; es así cuando podrán dar lo mejor de sí mismos y prestar el mejor servicio.

La elección del entorno laboral es un factor clave a la hora de evaluar las nuevas oportunidades de carrera. El trabajo flexible es un modelo que ofrece a las empresas la oportunidad de aumentar la productividad, atraer el talento y adaptarse a las circunstancias cambiantes y que, por lo tanto, resultará de un valor incalculable a la hora de afrontar los tiempos inciertos del futuro.

Tradicionalmente han sido los empleadores los que han ostentado el poder en el ámbito laboral, deciden dónde trabajan las personas, a qué precio y cuánta información se proporciona. Pero esta dinámica está cambiando. Dar herramientas a las personas para que trabajen cuándo y dónde quieran es el nuevo estándar hoy en día; es perfectamente normal enviar un mensaje instantáneo a un compañero de trabajo en otro continente, responder a un correo electrónico del trabajo mientras haces la compra o terminar una presentación en casa después de cenar.

Fomentar una cultura de trabajo flexible

  • Sondea a tus personas para ver qué necesitan: trabajar en remoto de vez en cuando manteniendo un puesto de trabajo asignado, la autonomía para salir de la oficina unas horas por razones personales o la libertad de cambiar de horario, por ejemplo, para evitar el tráfico en hora punta.
  • Equipar a los trabajadores flexibles con la tecnología adecuada puede hacerlos más productivos, y optimizar tu oficina puede ayudarte a ahorrar espacio físico y, por tanto, dinero.
  • Ayuda a los empleados a conectarse mediante la tecnología. A menudo, los empleados que trabajan en remoto pueden sentirse aislados o excluidos. Las videoconferencias y la mensajería instantánea pueden recrear la sensación de inmediatez de acercarse a la mesa de un compañero o charlar junto a la máquina de café.
  • Habla sobre tus políticas de flexibilidad. Promueve tu política de flexibilidad en las descripciones de empleo, entrevistas de candidatos y reuniones de empleados.
  • Tu cultura laboral también debe adaptarse. Organiza sesiones de formación para ayudar a los directivos a liderar equipos flexibles. La formación debe centrarse en aspectos técnicos y culturales, como mantener la motivación de los empleados que trabajan a remoto.
  • Para acometer este cambio organizativo, resulta necesario conocer exactamente qué implica esta forma de trabajo, en qué sectores y ocupaciones puede aplicarse, cuál es el marco normativo que lo regula y qué modalidades existen.

Ventajas y riesgos

Según un estudio reciente de Stanford en China, permitir que los empleados trabajen desde casa aumentaba la productividad en un 13 % y reducía la rotación en un 50 %.

La flexibilidad laboral no solo hace que los trabajadores sean más felices y saludables, sino que también hace que el trabajo sea más productivo, potencia el trabajo por objetivos y resultados, facilita la contratación y retención de personas cualificadas independientemente de su lugar de residencia. Los diferentes estilos de vida requieren diferentes grados de flexibilidad; si no ofreces flexibilidad, te estás perdiendo una gran variedad de candidatos.

La flexibilidad laboral también reduce la rotación de personal y el absentismo e incrementa el compromiso y lealtad de las personas hacia la empresa. Sucede así porque el trabajador ve a la compañía como un aliado en lugar de como un enemigo: facilita y pone de su parte para que los empleados puedan disfrutar de su vida personal, pero también de la laboral. También reduce los costes por ahorro de espacio físico o necesidades de aparcamiento. Por ejemplo, los puestos hot spots, una nueva forma de diseño de espacios de trabajo que consiste en la no asignación de puestos operativos en la oficina. Esto implica que, al tratarse de una oficina y empresa flexible, los puestos no tengan propietario, de manera que no ocupen la mesa con objetos personales y siempre esté despejada.

En tiempos de incertidumbre está claro que las empresas priorizan la agilidad y la rentabilidad. Muchas empresas esperan ser más ágiles en los próximos años, algunas están buscando expandirse internacionalmente y el trabajo flexible acelera la velocidad de comercialización en nuevos países.

Desde el punto de vista del trabajador, potencia la conciliación laboral y personal, facilita la elección del entorno laboral, facilita el empleo de trabajadores con movilidad reducida, reduce el tiempo y costes de desplazamiento a la oficina, proporciona un ambiente laboral sin interrupciones y una flexibilidad horaria y planificación del propio trabajo. En definitiva, brinda motivos para que el trabajador se sienta bien y a gusto con sus compañeros y, además, que se identifique y sea fiel a su organización.

Retos

Los principales retos de la flexibilidad laboral para la empresa en un primer momento pasan por la accesibilidad a la tecnología necesaria y adaptaciones organizativas. Esto supone un coste, además de trabajar en la vinculación emocional con el equipo, la colaboración y la supervisión del trabajo. Para hacer frente a estos riesgos existen herramientas que pueden ayudar, como plataformas de mensajería instantánea o de videoconferencia.

Desde el punto de vista del trabajador, las desventajas de este modelo pueden ser el aislamiento y la dificultad para separar trabajo y familia. También puede suceder que al no tener establecido un horario fijo, el empleado acabe extendiendo su jornada de trabajo, que puede acabar llevando al trabajador a padecer el famoso síndrome de burnout.