ANALIZANDO CUÁL FUE EL ERROR

El verano pasado, los Ángeles Lakers firmaron con la superestrella LeBron James un contrato por cuatro temporadas y 153,3 millones de dólares. Lo lógico es que el equipo, uno de los más importantes de la NBA, hubiera participado en los Playoffs 2019. Pero no fue así. ¿Cuál fue el motivo?

Lo más fácil sería echar la culpa a la cantidad de lesiones que sufrieron los Lakers durante la temporada. Es cierto: varios jugadores clave se perdieron al menos 20 partidos en la temporada regular. Sin embargo, las lesiones son parte del juego y los Lakers no fueron el único equipo que se enfrentó a ellas en la temporada 2018-2019. Otro factor a tener en cuenta, es la forma en la que se formó el equipo durante el verano: un elenco excéntrico de personajes entrenados por Luke Walton, cuestionado desde el comienzo de la temporada.

Pero el punto clave para mí es otro, y sucedió en febrero de 2019, cuando se suponía que Anthony Davis debía ser traspasado de los Pelicans de Nueva Orleans a los Ángeles Lakers.

LA SAGA DAVIS Y LOS EFECTOS NEGATIVOS PARA EL EQUIPO

Anthony Davis es, sin duda, una superestrella en la NBA. En febrero le dijo a su equipo, los Pelicanos de Nueva Orleans, que quería unirse a los Lakers. Entonces comenzó la “guerra comercial” (coloquialmente llamada “Saga Davis” por la prensa deportiva). Los Lakers hicieron varias propuestas a los Pelícanos, entre ellas los jóvenes talentos de los Lakers Lonzo Ball, Kyle Kuzma, Brandon Ingram y los veteranos, Lance Stephenson y Michael Beasley fueron ofrecidos a Nueva Orleans como intercambio. Cinco jugadores. A pesar de ello, los Pelícanos rechazaron la oferta y continuaron con Davis entre sus filas.

Pero esto acabó con la buena sintonía existente hasta entonces en los Lakers. El hecho de que se plantease el intercambio de cinco jugadores hizo que la confianza dentro del equipo se rompiera definitivamente y el resto de la temporada fue una verdadera tragedia en el mundo del baloncesto: los Ángeles Lakers quedan fuera de los playoffs por sexta temporada consecutiva, objetivo mínimo establecido por el equipo a principios de año.

¿HAY UNA LECCIÓN EN TODO ESTO PARA LAS EMPRESAS?

A lo largo de su vida, todas las empresas se enfrentan a múltiples desafíos. Especialmente en ciertas fases del negocio como la de inicio o recuperación, una marca podría por lo general no atraer talento y quizás sólo algunos de los mejores consideren emocionante la oportunidad de ser los pilares de una fase de transformación, dentro de una empresa que pretende reinventar, casi desde cero, una nueva historia de éxito. Esta transición puede ser difícil y requerir de tiempo, energía, trabajo duro y mucho estrés. Definitivamente algo que no está hecho para todos.

Por todo ello cabe esperar que este tipo de empresas decida contratar a jóvenes talentos con menos experiencia pero más abiertos a asumir riesgos, y a profesionales “en el promedio del mercado” que busquen nuevas oportunidades para mejorar. Solo los que creen en el proyecto aceptarán el desafío.

La cuestión es que, si este equipo está comprometido, podrá terminar logrando resultados sobresalientes, aún sin contar entre sus filas con las “superestrellas del sector”. Los buenos resultados harán que la marca empiece a sonar en el mercado y podría despertar la curiosidad de algunos de los mejores de su sector. Entonces la compañía estaría lista para dar el siguiente paso: tener la oportunidad de contratarlos.

¿Qué harías tú? Liderar una situación así es crucial y hay que tener siempre en cuenta que una mala contratación podría tener un impacto negativo en la motivación del equipo, con las consecuencias que supondría. Pero, por el contrario, si esta contratación se gestiona correctamente, el resto de los miembros del equipo podrían convertirse en la mejor versión de si mismos en términos de habilidades y confianza.

En cualquier caso, es una situación muy delicada: como cada apuesta, puede conducir a mejorar el equipo, a perjudicarlo, o incluso a destruirlo. Con la saga Anthony Davis, los Lakers se encuentran lamentablemente en el último escenario. Incluso peor, ya que al final Anthony Davis no se mudó de Nueva Orlenas. El resultado final para los Lakers fue un desastre: Davis, el mejor jugador de su clase, no se unió al equipo, y este colapsó por desconfianza.

¿Lideras algún equipo? Entonces valora cómo gestionar cada oportunidad de incorporar a la “superestrella” del sector. Analiza en profundidad qué impacto tendrá en el equipo existente e involúcrale en este tipo de decisiones: la transparencia siempre se valora, y una situación similar podría incluso reforzar el espíritu de equipo.

Porque hemos de estar agradecidos con aquellos que creyeron y creen en nuestro proyecto; con aquellos que hicieron de nuestro sueño uno propio; y ninguna nueva decisión debería cambiar esto.

¿Has tenido alguna experiencia similar?

Giancarlo Pozzoli , Global Director of Wyser