Nacho Herranz, Sales & Marketing consultant en Wyser para Equipos & Talento.

En la última década, estamos acostumbrándonos a escuchar a muchas compañías que definen una transformación en su estrategia hacia una visión customer centric, abogando por construir una estrategia omnicanal, de fidelización de clientes, mejorar la experiencia de usuario, innovar en la construcción de la propuesta de valor…términos que nacen en sus orígenes en Marketing y fundamentan su sentido en adaptarse al cambio a través de la observación de los mercados y el comportamiento de los consumidores.

La velocidad del cambio es trepidante. Si echamos la vista atrás, podemos repasar casos de empresas punteras que no supieron adaptarse: Pam Am, Nokia, Kodak, Blackberry, Enron… ¿Qué podemos hacer para subirnos al tren sin que pase de largo y ayudar al maquinista a dar más velocidad al vehículo para llegar a nuestro nuevo destino? Porque en este viaje del cambio, todos tenemos que aportar al movimiento. En este punto, hablando en lenguaje competencial, la orientación al negocio es fundamental desarrollarla en cada integrante de los equipos de una empresa. A su vez, la orientación a negocio no estará presente en un perfil a altos niveles si no viene acompañada de una óptima capacidad de adaptación, flexibilidad y la capacidad de auto-motivación. Por eso estamos cambiando los modelos de organización en las empresas a equipos más colaborativos, estructuras planas que permiten adaptarse con mayor agilidad a los cambios. En ese nuevo paradigma, es fundamental entender cuál es el motor del cambio.

¿Cuál es el motor de una empresa? Las personas. ¿La gasolina? La motivación. Y ¿qué hacemos realmente en las empresas para cuidar la calidad de nuestra gasolina y asegurar el rendimiento del motor?, ¿qué hacemos para cuidar a nuestras personas?

Una pata fundamental para la construcción de equipos de alto rendimiento es la selección. Es imprescindible atraer el talento adecuado que encaje con cultura, valores, potencial y motivación. Aquí empieza el Customer Journey de la experiencia profesional en una compañía, pero es solo un primer paso para tener la pieza adecuada para construir el motor de nuestro equipo. Es aún más importante hacer un buen mantenimiento de esta pieza, cambiar el aceite, dotarla de complementos para hacerla funcionar cada vez mejor, en un proyecto de “mejora continua”. Aprovechar la inercia del trabajo para hacerla crecer debería ser el objetivo principal de RRHH.

Entender la motivación de cada persona y alimentarla, cuidarla y mimarla. Así conseguiremos altísimos niveles de engagement y que la orientación al negocio esté presente de modo natural, porque si convertimos a nuestros profesionales en embajadores de la marca, pasamos a mirar a las empresas como “organismos vivos” a los que hay que cultivar y regar, el crecimiento y desarrollo tanto de los individuos como del conjunto llegará de modo natural y de manera automática pasaremos a construir relaciones de confianza con gente preparada para hacerlo posible.