Jaime López-Quiles, Industry Senior Consultant en Wyser para Equipos & Talento:

El debate ha existido siempre; se podría incluso decir que es parte de nuestra condición humana. Pero lo cierto es que desde hace algún tiempo se ha convertido en un recurso frecuente de los medios de comunicación: “¿Podrían las máquinas reemplazar a los seres humanos?”. El dilema ha pivotado últimamente hacia el área de RRHH y especialmente en la de atracción del talento y la selección, y se especula mucho con la posibilidad de que la Inteligencia Artificial (IA) sea capaz de seleccionar a los candidatos idóneos para cualquier compañía. Una buena medida de hasta dónde seremos capaces de llegar en el campo de la Ia se pudo vivir el pasado 12 de febrero en San Francisco; el campeón europeo de debate 2012 y finalista del campeonato mundial  en 2016, Harish Natarajan, medía su capacidad en un debate frente a Project Debater, un sistema de Inteligencia Artificial  creado por IBM.

La primera gran contienda entre el ser humano y la IA se puede considerar la ocurrida en febrero de 1996 en Filadelfia, en la que el campeón del mundo de ajedrez Garry Kasparov se midió de Deep Blue, el superordenador de IBM, al mejor de seis partidas; ganó Kasparov. Un año después se enfrentaron de nuevo en lo que se llamó “el más espectacular duelo de ajedrez de la Historia”, y tras una evolución de Deep Blue, Kasparov perdío, para regocijo de tecnólogos. Kasparov narra estas partidas en su libro “Deep Thinking”, y concluye que no hay que temer al progreso de la IA, sino más bien considerarla una poderosa aliada ya que la combinación humanos-máquinas es la fórmula perfecta para el progreso de la humanidad y acercar un poco más nuestros sueños y anhelos.

En los días previos al debate del pasado febrero no se pudieron evitar las analogías con el enfrentamiento de 1997, con una diferencia no menor; ya no se trata de ajedrez, sino de un debate del que los contendientes desconocían el tema (la subvención de centros preescolares) y del que solo se les informó 15 minutos antes del comienzo para preparar sus argumentos. El saludo de la máquina al comienzo del debate fue tan cortés como desafiante: “He oido que usted ostenta el récord mundial de victorias en concursos de debate contra humanos, pero sospecho que nunca ha debatido con una máquina. Bienvenido al futuro”. Tras 25 minutos de intenso debate ganó el debatiente humano ( no de forma contundente, todo sea dicho).

La disciplina de RRHH es otro escenario ideal para poner en práctica esta alianza; la tecnología siempre va a ser una ayuda inestimable en fases iniciales de un proceso de selección, o un idóneo soporte para la gestión o la formación de las personas; pero nunca reemplazará las cualidades humanas a la hora de tomar decisiones. Tal vez sea este el momento ideal de hacer honor a esta valiosa alianza que está marcando el comienzo de la actual revolución tecnológica para, como decía Kasparov, hacer nuestros sueños más alcanzables (soñar, esa capacidad tan genuinamente humana…)