Uno de los principales retos para los directivos reside en saber delegar, y es que, para muchos, es más sencillo ejecutar las tareas ellos mismos, antes de depositar la confianza en alguien de su equipo. Ese miedo a entregar responsabilidades, junto con las dudas que nos llevan a plantearnos si va a cumplir con las expectativas necesarias, hace que no consigamos gestionar nuestro tiempo de la manera más eficiente.

Según afirma Art Markman, Director Fundador del programa «Human Dimensions of Organizations», hay que tener claro en un primer momento qué significa delegar: “No se trata de un simple traspaso de tareas, sino de un proceso en el que tenemos que tomar conciencia de la importancia de formar y de saber enseñar a nuestros equipos para que cuenten con los recursos suficientes a la hora de realizar cualquier labor con plenas garantías de éxito.”

Según Markman afirma para Harvard Business Review, “es altamente probable que cuando delegar se limita a ese traspaso de tareas, las personas sientan una sensación de desasosiego y falta de motivación. Porque un buen líder ha de saber dotar a su equipo de una seguridad que les permita realizar cualquier trabajo sin necesidad de supervisión. Y para ello es imprescindible el tiempo. Tiempo para formar y desarrollar a todos ellos, especialmente aquellos que demuestran aptitudes necesarias para desempeñar en el futuro cargos de responsabilidad.”

En Wyser, coincidimos plenamente con Art Markman en considerar esto como “el punto de partida a considerar por un buen líder. Evaluar a cada persona del equipo, identificar sus áreas de interés, diseñando un plan de desarrollo para ellos y determinando las habilidades que van a necesitar para cumplir con sus objetivos. Una vez esto se ha definido hay que ponerlo en práctica. Será necesario en un primer momento dedicar tiempo a corregir errores y explicar el porqué de las cosas. Esta es una parte fundamental del proceso de aprendizaje, y la única forma de conseguir que el equipo esté preparado para enfrentarse a ciertas tareas con completa autonomía.

Ese tiempo dedicado a la formación, que habitualmente en el día a día no sabemos de dónde sacarlo, es sin duda a la larga una gran inversión que nos llevará a contar con un equipo de profesionales de plena confianza, preparados para asumir sus propias responsabilidades. Con una ventaja añadida: lograremos preparar además a nuestros futuros sucesores.”