Fernando San Sebastián, Business Development director de Wyser Search, para Equipos & Talento sobre el liderazgo.

La base fundamental de toda compañía es cada una de las personas que la integran, ya que constituyen su parte esencial y dan forma y sentido al conjunto. El capital humano adquiere especial importancia cuando se habla de él desde un ámbito puramente financiero y laboral: son las personas, las que forman el tejido productivo de una empresa y, por tanto, su máximo valor y principal motor de funcionamiento.

Hoy más que nunca, compañías y profesionales estamos centrados en potenciar el cambio continuo para mejorar las empresas y estamos especialmente preocupados por fidelizar y cultivar el talento más valioso de nuestras compañías con el objetivo de ser más rápidos que los rivales o consolidar nuestro liderazgo o posicionamiento en el mercado. Por ello, cada vez está más claro que trabajar en el autoliderazgo de las personas consigue unos empleados más comprometidos y con mejores niveles de rendimiento empresarial. Está demostrado que las compañías con sólidas prácticas de autoliderazgo superan financieramente a las que no tienen estas características y en este sentido es necesario que dediquemos a los empleados recursos y tiempo para conseguir óptimos niveles de compromiso.

A medida que las compañías utilizan el conocimiento como elemento fundamental para generar valor a través de su transformación y que las tecnologías, plataformas y dispositivos siguen evolucionando y difundiéndose a una velocidad sin precedentes, tener las habilidades para explotar este tipo de avances se hace cada vez más importante para conseguir innovación, competitividad y crecimiento constantes. Y aquí es donde entra en juego conocer perfectamente a las personas que integran nuestra organización: ¿cuáles son sus habilidades, deseos, valores, gustos, aficiones, inquietudes, competencias o motivaciones? ¿Estamos sacando el máximo rendimiento a nuestra organización?, o lo que es lo mismo, ¿a las personas que la integran?… Reflexionemos.

Las personas combinan habilidades personales y profesionales con un nivel de eficiencia suficiente para crear nuevas oportunidades de negocio, no solo para hacer cosas nuevas, sino también para hacer que las cosas actuales se hagan de modo diferente; alguna de estas habilidades y atributos llegarán de forma natural a ciertas personas y a otras se las puede enseñar a través de diferentes sesiones de evaluación, desarrollo y formación. Pero es importante saber que para realizar un buen plan de formación y proveer de herramientas útiles a nuestros empleados, lo primero que necesitamos hacer es conocerlos y preocuparnos realmente por ellos.

En ocasiones, las empresas buscan trabajar el autoliderazgo sin dedicar a los equipos el tiempo y los recursos necesarios para mejorar sus habilidades y que adopten así una nueva manera de trabajar desde donde generar un sentimiento de pertenencia, fomentar el trabajo en equipo, mejorar el rendimiento y la productividad y, en definitiva, evolucionar para ser mejores compañeros y empleados. ¿A cuántos de vosotros os ha ayudado más cualquier otra persona que vuestro jefe directo? De esta pregunta surge la idea de que se generen líderes por proyectos o prácticas, personas que aportan un valor añadido a los equipos, liderando desde la experiencia, el conocimiento técnico, la influencia, la empatía o la inteligencia emocional. En definitiva, los líderes tienen que cambiar o tienen otra opción, cambiar. El autoliderazgo no quiere decir que no deba haber líderes, quiere decir que el rol tiene que ser diferente porque en una compañía productiva el empleado es el principal responsable de su trabajo, efectividad y productividad.

Para potenciar el autoliderazgo es necesario que las habilidades técnicas se unan a las habilidades personales y que las empresas fomentemos que los empleados puedan aplicar y comunicar las ideas y habilidades adquiridas en esa transición/ aprendizaje a los colaboradores y a las personas con menos conocimientos para elevar la concienciación de su potencial transformador, de lo que pueden aportar a la organización y de las nuevas oportunidades que el mundo actual ofrece, dejando de pensar que tenemos todas las respuestas y empezando a hacernos todas las preguntas.